Estos hallazgos subrayan la importancia del cribado rutinario de la función tiroidea y el tratamiento oportuno durante el embarazo, indica el equipo de investigación de las universidades Ben-Gurión del Néguev y Tel-Aviv, ambas en Israel.
El objetivo era examinar la asociación entre la disfunción tiroidea materna y el riesgo de TEA en la descendencia, teniendo en cuenta que las hormonas tiroideas maternas son esenciales para el desarrollo neurológico fetal.
Se realizó un estudio de cohorte retrospectivo de 51.296 nacimientos únicos vivos, en el Centro Médico Universitario Soroka, en Israel, entre enero de 2011 y diciembre de 2017, con seguimiento hasta enero de 2021. Un total de 4.409 mujeres incluidas en el estudio (un 8,6 %) fueron diagnosticadas con función tiroidea anormal.
De estas, 1.161 presentaban hipotiroidismo crónico, 1.600 hipotiroidismo gestacional y 1.054 hipotiroidismo crónico y gestacional. Además, 103 mujeres presentaron indicios tanto de hipotiroidismo como de hipertiroidismo en diferentes momentos. La incidencia acumulada de TEA fue similar en la descendencia de mujeres con función tiroidea normal y anormal.
Si bien el hipotiroidismo crónico solo (que refleja un tratamiento probablemente adecuado) no se asoció significativamente con TEA, el hipotiroidismo crónico y gestacional combinado se asoció con un mayor riesgo de TEA. El análisis específico del trimestre indicó un efecto dosis-respuesta, en el que cuanto más largo es el período de hipotiroidismo, mayor era el riesgo de TEA.
Controlar y tratar
Para Leena Elbedour y Mayo Weinberg, del equipo de investigación, los hallazgos del nuevo estudio sugieren que “un desequilibrio en las concentraciones maternas de hormona tiroidea durante la gestación, en particular cuando una enfermedad crónica coexiste con hipotiroidismo gestacional, se asocia con un mayor riesgo de TEA en la descendencia y sigue un patrón dosis-respuesta”.
Por el contrario, el hipotiroidismo crónico por sí solo (probablemente reflejo de un tratamiento adecuado durante el embarazo) no se asoció con TEA.
“Si bien las conclusiones causales son prematuras, estos resultados concuerdan con las recomendaciones para la monitorización rutinaria de los niveles de hormona tiroidea y el tratamiento de la función tiroidea desequilibrada con medicamentos que la contienen para mantener el eutiroidismo durante el embarazo”, subrayan estos autores.
