***Un equipo científico internacional revela por qué las defensas del cuerpo no logran atacar estos tumores y abre la puerta a tratamientos mucho más efectivos.
VIENA, AUSTRIA — Las inmunoterapias han revolucionado la medicina actual. Son tratamientos que no atacan directamente al cáncer, sino que “despiertan” y entrenan a las propias defensas del cuerpo (el sistema inmunitario) para que busquen y destruyan las células tumorales. Sin embargo, en el cáncer de mama —el más común en las mujeres— estas terapias suelen fallar. Hasta ahora, no se sabía muy bien por qué.
Un nuevo estudio liderado por la Universidad Médica de Viena, y publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, ha descubierto el ingenioso truco que utilizan estos tumores para volverse “invisibles”: se cubren con una capa especial de azúcar.
El truco de la invisibilidad
Este proceso bioquímico se conoce científicamente como sialilación. Consiste en que las células del cáncer de mama modifican los azúcares de su superficie, creando una especie de escudo o disfraz.
Este escudo de azúcar sabotea las defensas del cuerpo de dos maneras:
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Bloquea la entrada: Atrae a células que confunden al cuerpo y apagan la alarma, impidiendo que los linfocitos T (los soldados del sistema inmunitario encargados de destruir el cáncer) puedan entrar al tumor.
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Ciega a las defensas: Si algún linfocito T logra acercarse, el azúcar impide que “reconozca” a la célula cancerosa como una amenaza. El tumor simplemente pasa desapercibido.
Tras analizar los casos de 136 pacientes, los investigadores confirmaron que dos de cada tres tumores de mama utilizan este escudo de azúcar. En todos esos casos, la cantidad de defensas combatiendo el cáncer era alarmantemente baja.
Romper el escudo: la solución del futuro
La gran noticia de este descubrimiento es que los científicos ya probaron en laboratorios una forma de apagar este mecanismo. Al utilizar un fármaco diseñado específicamente para bloquear la producción de este azúcar, el escudo se cayó.
“Al quitar el azúcar, los linfocitos T volvieron a propagarse por todo el tumor y pudieron combatirlo con mucha mayor eficacia”, explicó el doctor Josef Penninger, uno de los líderes del estudio.
Lo más prometedor es que los tumores de mama que antes eran completamente resistentes a la inmunoterapia empezaron a responder de forma positiva al tratamiento una vez que se les quitó la capa de azúcar.
¿Qué viene ahora?
Aunque estos resultados se encuentran en una fase de investigación preclínica (en laboratorio), abren una vía de esperanza gigantesca. El equipo de científicos ya está trabajando en Viena para profundizar en estos hallazgos con un objetivo claro: desarrollar nuevos fármacos que se puedan combinar con las inmunoterapias actuales.
En el futuro, esto podría significar tratamientos mucho más potentes, personalizados y efectivos para las pacientes con cáncer de mama.