Estudio revela cómo la historia de vida y las emociones moldean los delirios en la psicosis

Estudio revela cómo la historia de vida y las emociones moldean los delirios en la psicosis

Estudio revela cómo la historia de vida y las emociones moldean los delirios en la psicosis

Investigadores británicos proponen un nuevo modelo que integra la biografía del paciente, sus experiencias corporales y emociones como la vergüenza para comprender el origen de los delirios.

 ¿De dónde vienen los delirios? Durante décadas, la psiquiatría clínica ha tratado los delirios como errores cognitivos o fallos biológicos aislados. Sin embargo, un nuevo estudio cualitativo realizado en el Reino Unido con pacientes en su primer episodio de psicosis revela que el delirio no surge de la nada: es una transformación profunda del “yo” y del mundo, íntimamente ligada a la historia vital y a las emociones del individuo.

Un enfoque en “tres dimensiones”

La investigación destaca por su metodología innovadora, denominada diseño multiperspectival. En lugar de limitarse al diagnóstico médico tradicional, el equipo analizó los delirios desde tres ángulos:

  1. Clínico: La observación externa del síntoma.

  2. Fenomenológico: Cómo siente el paciente que cambia su realidad.

  3. Narrativo: Cómo encaja el delirio dentro de su historia de vida.

El papel de la vergüenza y el cuerpo

Los resultados, obtenidos tras entrevistas en profundidad con pacientes de equipos de intervención temprana (EIP), identificaron que experiencias de emociones negativas tempranas, especialmente la vergüenza, actúan como un caldo de cultivo para el desarrollo de la psicosis.

El estudio describe tres patrones principales de transformación:

  • Del escrutinio a la invencibilidad: Pasar de una vergüenza corporal intensa a sentirse un ser superior o invencible.

  • La búsqueda de sentido: Salir de un vacío existencial para sentirse parte de algo “más grande”, como misiones religiosas o experiencias de amor universal.

  • La desconexión o simulación: Sentir que el cuerpo y el entorno son irreales, como si se viviera en una simulación digital.

El delirio como lenguaje del cuerpo

Una de las conclusiones más reveladoras es que los delirios suelen utilizar un pensamiento metonímico. Esto significa que experiencias físicas reales (como una opresión en el pecho o una sensación de extrañeza corporal) se vinculan directamente con ideas extremas (como sentirse “intrínsecamente malo” o “conectado con lo divino”). Lo que parece incomprensible para un observador externo tiene, en realidad, una raíz lógica en la experiencia física y emocional del paciente.

“El delirio es un proceso prolongado y encarnado. No es solo una idea en la cabeza, es una forma de estar en el mundo que intenta dar sentido a emociones abrumadoras”, señalan los autores del estudio.

Implicaciones para el tratamiento

Este hallazgo sugiere un cambio de paradigma en la terapia. Los autores proponen que las intervenciones no deben centrarse solo en eliminar la “idea delirante”, sino en:

  • Trabajar la regulación emocional a través del cuerpo.

  • Intervenir en los entornos sociales y materiales del paciente, que actúan como detonantes afectivos.

  • Integrar la narrativa vital del paciente para ayudarle a dar un sentido no patológico a sus vivencias.

 

Fuente Consultada: Psiquiatria.com
IGR

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