Expertos farmacéuticos aclaran que los fármacos de tercera generación permiten tratar los síntomas de la alergia sin afectar la concentración ni la conducción.
Para muchos alérgicos, el remedio ha sido históricamente casi tan molesto como la enfermedad. El temor a la somnolencia y al cansancio extremo ha llevado a muchos pacientes a abandonar sus tratamientos. Sin embargo, la evolución de la farmacología ha logrado desarrollar opciones que bloquean la histamina sin “sedar” el sistema nervioso central.
No todos los antihistamínicos dan sueño
La clave reside en la evolución de estos fármacos. El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos destaca que la capacidad de estos medicamentos para traspasar la barrera hacia el cerebro ha disminuido drásticamente:
- Primera generación (Los que más sueño dan): Fármacos como la difenhidramina o la clorfeniramina actúan de forma global sobre el sistema nervioso. Su uso requiere máxima precaución al conducir o manejar maquinaria.
- Segunda generación (Efecto moderado): Opciones como la loratadina o la ebastina penetran mucho menos en el sistema nervioso, reduciendo significativamente el cansancio.
- Tercera generación (Prácticamente sin sueño): Son evoluciones refinadas de los anteriores, como la desloratadina y la levocetirizina. Estos fármacos están diseñados para minimizar casi por completo los efectos secundarios sobre la atención y la concentración.
¿Cómo funcionan?
Los antihistamínicos no curan la alergia, sino que alivian sus síntomas (picor, lagrimeo, estornudos) al bloquear la histamina, una sustancia que el cuerpo libera ante alérgenos como el polen, los ácaros o ciertos alimentos. La mayoría se administran en una única dosis diaria, facilitando la adherencia al tratamiento.
Precauciones e interacciones: El papel del farmacéutico
A pesar de que muchos se venden sin receta, la automedicación puede conllevar riesgos. Los expertos advierten sobre posibles interacciones:
- Depresores: El alcohol, los sedantes y los hipnóticos potencian la somnolencia.
- Medicamentos comunes: Algunos antibióticos (azitromicina) o antidepresivos (fluoxetina) pueden alterar la forma en que el cuerpo procesa el antihistamínico.
- Salud cardiovascular: Se han registrado alteraciones en el electrocardiograma al combinarlos con ciertos antiarrítmicos.
“Es fundamental que el paciente informe en la farmacia sobre cualquier otra medicación que esté tomando, especialmente en mayores de 65 años o niños, donde no todos los principios activos están autorizados”, recomiendan las autoridades farmacéuticas.
Guía rápida de consulta:
| Tipo | Ejemplos | Nivel de sueño |
| 1ª Generación | Difenhidramina, Doxilamina | Alto |
| 2ª Generación | Loratadina, Cetirizina, Ebastina | Bajo / Moderado |
| 3ª Generación | Desloratadina, Levocetirizina | Casi nulo |