A menos que seas un flamenco, probablemente no dediques mucho tiempo a mantenerte en equilibrio sobre una sola pierna. Sin embargo, este sencillo acto podría ser la ventana más clara hacia tu estado de salud general. Expertos en medicina de rehabilitación y longevidad advierten que, a partir de los 50 años, la duración de este equilibrio revela datos cruciales sobre cómo está envejeciendo nuestro cuerpo y cerebro.
Un termómetro de la salud biológica
El equilibrio no es solo una cuestión de destreza; es un reflejo de la sarcopenia (pérdida de masa muscular). A partir de los 30 años, perdemos hasta un 8% de músculo por década, llegando a una pérdida del 50% al alcanzar los 80 años.
“Si te resulta difícil, es hora de empezar a entrenar tu equilibrio”, afirma la Dra. Tracy Espiritu McKay, especialista en medicina de rehabilitación. “En la mayoría de los casos, caer o no tras un tropiezo depende de si puedes mover la pierna lo suficientemente rápido, más que de la fuerza bruta”.
Hallazgos alarmantes y esperanzadores
Estudios recientes han vinculado la falta de equilibrio con riesgos severos:
Un estudio de 2022 demostró que personas de mediana edad incapaces de sostenerse sobre una pierna por 10 segundos tienen un 84% más de probabilidades de morir por cualquier causa en los siguientes siete año. En pacientes con Alzheimer, la incapacidad de mantener la postura por más de 5 segundos predice un deterioro cognitivo más acelerado.
El entrenamiento de equilibrio activa la corteza prefrontal y puede mejorar la memoria de trabajo y la plasticidad cerebral. 10 segundos que salvan vidas
La buena noticia es que el equilibrio es maleable. Expertos sugieren incorporar el “entrenamiento con una sola pierna” en la rutina diaria:
Practica mientras te cepillas los dientes o lavas los platos. Hazlo descalzo y con zapatos para trabajar diferentes niveles de estabilidad. Solo 10 minutos al día pueden reducir el riesgo de caídas hasta en un 50% si se combina con ejercicio aeróbico.
“Podemos entrenar nuestros sistemas biológicos hasta los últimos días de nuestra vida”, asegura el Dr. Claudio Gil Araújo, director del estudio Clinimex. La meta es clara: si una mujer de 95 años puede lograrlo, cualquiera con constancia puede mejorar su pronóstico de salud.
