Ensalada griega

Ensalada griega

La griega es una ensalada muy completa, pero sobre todo, muy jugosa e hidratante, por lo que está especialmente indicada para días de calor como los que ahora asolan gran parte de la península, con los grillos como cantinela de fondo.

Como siempre en todas las recetas, más aún si van en frío, la calidad de los ingredientes es fundamental para triunfar. En esta ensalada especialmente recomendable usar un buen queso feta y unas aceitunas Kalamata o de Aragón bien carnosas.

Ingredientes

Para 2 personas

1 Tomate

1 Pepino

1 Cebolla roja

Aceitunas kalamata (u olivas de Aragón)

150 g Queso feta

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Orégano seco

Preparación

La diferencia entre una buena ensalada griega se basa en dos puntos. Uno: la frescura y calidad de los ingredientes. Dos: la habilidad al corte del cocinero.

Necesitaremos tomates especialmente jugosos, tirando a maduros, así como un pepino sabroso y un pimiento en su punto. Si lo rematamos con un queso feta de calidad  y unas olivas negras decentes, seremos los reyes de la fiesta. Si usas unas buenas olivas de Kalamata o unas de Aragón, mejor.

En cuanto al corte, la clave para lograr una ensalada griega está en el término medio. No hay que cortar ni tan fino como suelen picar las verduras los árabes, ni tan grueso como tenemos costumbre por estos lares. Dados de tomate y pepino y tiras medianas de cebolla y pepino sería lo idea.

Una vez hemos cortado el tomate, el pepino, el pimiento y la cebolla, lo mezclamos todo bien en un bol, con un poco de sal y un chorro abundante de aceite de oliva. Después añadimos las olivas y rematamos con el queso feta cortado en dados. Espolvoreamos un poco de orégano, tal vez algo de limón y a disfrutar.

Namasu de zanahoria y nabo

El namasu es una variante tradicional de Año Nuevo pero ideal para preparar todo el año, y se presenta como un bocado ideal para los meses más calurosos.

El namasu se puede hacer con las verduras cortadas en juliana o en láminas muy finas, así que es recomendable tener una mandolina o un buen cuchillo y pulso paciente. El nabo daikon es difícil de encontrar todavía por estos lares, así que podemos usar nabo blanco común sin problemas. De la misma manera, el limón es una alternativa razonable para el yuzu.

Ingredientes

Para 4 personas

120 g Zanahoria

1 Nabo blanco o 12 cm de daikon

10 g Alga kombu rehidratada

45 ml Vinagre de arroz

12 g Azúcar (1 cucharada)

1 buena pizca Sal

Piel de limón o yuzu

15 ml Agua fría

Preparación

Lavar y secar la zanahoria y el nabo. Pelar ambos ligeramente con un pelaverduras y desechar los extremos. Cortar la zanahoria en tiras muy delgadas, de 1 cm de ancho y no más de 2-3 mm de grosor. Cortar el nabo en rodajas finas y después en medias lunas.

Cortar el alga kombu rehidratada en tiras muy finas. Se puede aprovechar alga sobrante de otras preparaciones, o también omitir por completo para la receta. Combinar con las verduras sobre un colador, mezclar con una buena pizca de sal, remover con las manos, suavemente, y dejar reposar 20 minutos.

Lavar el limón o yuzu y sacar tiras finas de la piel, sin la parte blanca. Reservar. Rallar fina otra porción de la piel y mezclar con el azúcar en un cuenco con el vinagre y el agua. Escurrir el líquido de las verduras y mezclar con este aliño y las tiras de cítrico. Dejar reposar en la nevera unos 20 minutos antes de servir. Corregir el punto de sal.

Cuanto más tiempo dejemos reposar el namasu o encurtidos de zanahoria y nabo, más tiernos y sabrosos estarán. Es un plato pensado para servir en pequeños cuencos como parte de un menú de múltiples preparaciones, pero podemos servirlo a modo de ensalada en raciones más generosas. Acompaña muy bien platos de pescado y marisco, carnes o verduras.

 

Fuente: Directo al Paladar

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